Estaba entusiasmada con los DJ de nuestra boda. Conocimos a O. y a M. en un evento y nos encantó su dinamismo, sus conocimientos y se ganaron nuestra confianza al momento. Uno de ellos iba a cubrir nuestra boda (o eso nos dijeron). Finalmente, no fue así y en su lugar vino A., que según O. era igual de profesional que ellos. Lamentablemente el que se cortara dos veces la canción durante el lanzamiento del ramo, que no tuviera la música preparada (que se había facilitado y verificado con anterioridad) para una sorpresa de los hermanos de la novia, que pinchara música durante la primera hora y media de discoteca que no estaba entre las más de 20 canciones que se le habían indicado para ese momento y las malas contestaciones cuando fui a hablar con él para decírselo (¡y no penséis que me lo he imaginado por embriaguez o euforia, ya que apenas probé una copa! Además de que varios invitados también se quejaron de sus formas), hacen que pueda afirmar que A. no está preparado para este tipo de eventos, aunque creo que lo más decepcionante ha sido que tras hablar con O. sobre el problema, en vez de disculparse y tener en cuenta nuestra experiencia para futuras parejas, nos haya desacreditado y haya tenido que demostrar con la lista musical y vídeos lo que le estaba diciendo. La verdad que ni me planteaba el hecho de poner una mala opinión por Internet, pero a mí me habría gustado tener esta información antes de dejar que otra persona que no fueran O. o M. nos cubriera la boda. Por suerte, aunque muchos crean que la música es lo más importante, del recuerdo de nuestra boda quedan momentos preciosos, divertidos e inolvidables que nos regalaron nuestros seres queridos en ese día tan especial para nosotros.